Comentarios filosófico-literarios: A casa das belas atormentadas. Nemureru Bijo (眠れる美女) de Yasunari Kawabata

Comentario filosófico-literario de

A casa das belas atormentadas. Nemureru Bijo (眠れる美女)

de Yasunari Kawabata

 por Patricia Vila Fumero

Yasunari Kawabata nació en Osaka en 1899. Mientras estudiaba en la Universidad de Tokio se inició en el mundo literario en la revista “Shinjichō” (nueva tendencia del pensamiento), donde publicó algunos de sus textos. En 1968 fue galardonado con el premio Nobel y se convirtió en el primer japonés que recibió este premio. Kawabata fue el mentor del también escritor Yukio Mishima, con quien compitió por el premio Nobel. Quedó huérfano a la edad de tres años, lo que le marcó para toda su vida. Finalmente se suicidó inhalando gas en su casa de la montaña a la edad de 73 años. Es importante destacar este aspecto bibliográfico, ya que ilustra el tono melancólico de su obra. Sus obras más notables son El país de nieve, El maestro de Go y La casa de las bellas durmientes.

La casa de las bellas durmientes fue publicado anteriormente como un conjunto de historias bajo el título La casa de las bellas durmientes y otras historias en 1961. La obra estaba formada por “La casa de las bellas durmientes”, “Un abrazo”, “De pájaros y animales” y “Una danzarina de Izu”. En España no se publica hasta 2005 en forma de una única historia, traducida por Pilar Giralt. Sin embargo, para este trabajo se ha utilizado la edición en gallego de la editorial Rinoceronte y la traducción de Mona Imai, A casa das belas adormentadas (2007).

La historia se centra en la vida del anciano Eguchi, quien recomendado por un conocido, decide ir a una casa muy peculiar. En el misteriosoinmueble jóvenes son dormidas previamente para ser tumbadas en unas camas. Así quien lo desee puede dormir a su lado por una noche. Estas jóvenes están desnudas, pero la posada no es como las demás casas de alterne o burdeles: estaba prohibido hacer cualquier cosa de mal gusto a las muchachas. Eguchi acepta las condiciones y pasa su primera noche en la casa. Al observar a la muchacha dormida, recuerda su juventud. También tiene una serie de sueños que no logra entender. Después de pasar la primera noche,decide no volver. Sin embargo, pasados quince días, vuelve a la casa.

Con el transcurrir de los acontecimientos, Eguchi recuerda a cada una de las mujeres que pasaron por su vida, a medida que pasa las noches en la casa de las bellas durmientes. Hasta que un extraño suceso ocurre. El anciano Fukura amanece muerto en un hostal de termas cercano, y unas sospechosas circunstancias relacionan el crimen con la casa de las bellas durmientes. Al final de la historia, Eguchi duerme con dos mujeres, una de ellas principiante, y sueña con su mujer. Al despertar se da cuenta de que una de ellas no respira, y tras avisar a la dueña de la posada, se la llevan mientras Eguchi se pregunta si lo hacen al mismo lugar al que se llevaron al anciano Fukura.

Este trabajo tiene como propósito realizar una lectura filosófica de esta fascinante obra. Se analizarán ciertos aspectos presentes durante el cuento que son necesarios para entender las ideas subyacentes que queremos extraer. Al final del trabajo con una concisa conclusión intentaremos esclarecer y resumir los temas que destacan en la obra y el origen de éstos.

Escrita en tercera persona y con narrador omnisciente, la historia evoca al pasado tanto como en recuerdos como en pensamientos del propio protagonista. También tienen gran importancia los sueños, que desvelan secretos o intrigas incluso para el mismo Eguchi. Este conjunto de vías de expresión del “ser como uno mismo” reflejan la identidad del individuo. Como ser único dentro del mundo humano, Eguchi se enfrenta a los miedos que se encuentran en su subconsciente. Estos temores se manifiestan a través de los sueños, que se presenta incomprendidos para el individuo.

Comenzaremos por los sueños. Para profundizar sobre su importancia nos basaremos en la teoría del psicoanalista Sigmund Freud, y su obra La interpretación de los sueños. En este volumen Freud apunta una serie de fenómenos que ocurren mientras soñamos, bien sea despiertos o dormidos. Ante la extensa información que ofrece el ensayo, nos centraremos solo en aquellos aspectos que pueden servir para obtener una posible lectura de la obra de Kawabata. Basándonos en Freud, los sueños eran el “camino real” para acceder al inconsciente, pero también eran una reacción a un suceso del día. Esto se ve reflejado en lo ocurrido la primera noche de Eguchi en la posada, como se refleja en la siguiente cita:

Esta noite veulle á mente unha antiga amante, porque a bela adormentada lle provocou a ilusión de que ulía a leite. Talvez a macha de sangue na mamila daquela moza fixo que Eguchi tivese unha sensación de cheiro a leite. (22)

Más tarde el protagonista siente melancolía, de la que surge una cálida paz e incluso llega a reflexionar la belleza de los pechos femeninos. Este suceso producido durante la vigilia estará presente en el segundo sueño que tendrá Eguchi poco después. Éste es caracterizado de pesadilla por el propio anciano se desarrolla en un paritorio. Él es testigo de un parto por parte de una de sus hijas que da a luz a un hijo deforme. Ladesfiguración llega a ser abominable. El niño es alejado de la madre pero ésta se levanta y empieza cortarlo en añicos para deshacerse de él. Poco después despierta aterrado.

Se aprecia de forma clara la relación que se establece entre el suceso que se produce mientras Eguchi está despierto y lo que ocurre durante el sueño. Sin embargo a le cuesta entender su significado,y vuelve a quedarse dormido, ya que en los sueños el simbolismo reina como forma característica. De esta forma el sueño se convierte en un conjunto de símbolos, la mayoría demasiados complejos como para ser interpretados por el individuo.

Freud añade que esta incapacidad de interpretación de los (no repitas demostrativo) símbolos es el impedimento que el propio individuo establece. Podemos ver como una autocensura creada por la consciencia en contra de los deseos que expresa la inconsciencia. Estos deseos permanecen ocultos mientras la consciencia toma lugar, y salen a la luz en forma de alegorías creadas por el subconsciente, los llamados sueños.

Un ejemplo de simbolismo en la obra y de notable importancia, es el último sueño que tiene Eguchi, al final de la historia. La fantasía es importante para saber qué es lo que pasa a continuación, pues no se recibe ninguna explicación más que el propio sueño y los vagos pensamientos de Eguchi. En la siguiente cita se recoge la ilusión que dará lugar al culmen de la obra:

Talvez porque lle resultaba incómodo durmir entre as dúas mozas, tivo unha sucesión de pesadelos. Non tiñan continuidade, pero resultaban perturbadoramente eróticos. No último volvía da lúa de mel e encontrouse con que a súa casa estaba chea dunhas flores parecidas ás dalias vermellas, que abanean. Preguntárase se era a súa casa e vacilara antes de entrar. (…) Eguchi, para non asustala, non lle dixo que na súa casa nunca houbera flores coma aquelas. Mentras a contemplaba, caeu unha gota vermella dun pétalo dunha flor. –Ah! (100).

Eguchi despierta y repara en que una de las muchachas no respira, justo la que poco antes le molestaba por su intenso aliento. El anciano duda de si la estranguló mientras soñaba y avisa a la mujer de la posada. En la obra no se aclara lo que realmente sucedió por lo que no llegamos a saberlo, ni siquiera si la muchacha está realmente muerta o no. Pero más tarde volveremos a este curioso aspecto de la obra. Lo simbólico del sueño es la gota roja que cae del pétalo de una de las flores, sin duda símbolo de la sangre que cae, o inclusode la muerte de la flor, en este caso alegoría de la muchacha. Este dato es el que nos da la información de la posible muerte de la joven.

También se establece un puente entre el sueño y el suceso real, del cual no se nos dice nada. Del sueño surge un efecto que traspasa al mundo verdadero. Kawabata podría unir ambos universos como si uno implicase al otro y viceversa. Otro posibilidad es que quisiese reflejar el deseo del inconsciente expresado y como se lleva a cabo en la realidad.

Otro aspecto relacionado con el sueño y los deseos del inconsciente es el erotismo. La sensualidadestá presente durante toda la obra, ya que las mujeres son jóvenes, bellas, y están desnudas. Eguchi sabe que no puede hacerles nada, y esto puede reprimir su deseo sexual, oculto en el subconsciente. De nuevo nos remite a Freud, quien mantenía que el centro de todo acontecimiento reside en la naturaleza sexual. Así, basándonos enel psicoanalista autriaco podemos observar una pulsión provocada por el deseo sexual, y una represión de ese deseo que provocael síntoma a través de los sueños.

Sin embargo, el tema del erotismo tan presente en la obra, puede interpretarse de otra manera, no solo en relación con los sueños. El deseo sexual es algo que nos caracteriza a los humanos como animales que somos. La libido es un síntoma de la necesidad que tiene el ser humano para procrearse, y así asegurar su descendencia, como acto de supervivencia. A diferencia de los animales, los seres humanos ligamos un concepto tan abstracto como el amor a algo tan concreto como el sexo.

En la obra, Eguchi recuerda a todas las mujeres que pasaron por su vida, y en algunos se muestran detalles eróticos. Al ver la sensualidad que despierta en él las muchachas, recuerda esos momentos ya lejanos debido a la vejez. El amor, presente en la relación con su mujer, no tiene tanta presencia como lo erótico. Esto puede interpretarse como que lo que realmente existe es esa necesidad. Incluso en la vejez, ese impulso existe y puede avivarse con sencillos detalles, como dormir al lado de una bella joven.

Kawabata une el erotismo con la muerte de una manera muy peculiar. Al igual que Eguchi siente deseos sexuales, también siente deseos de estrangular, de ver cómo actúa la muerte en la persona, de presenciarla. Podría explicarse este comportamiento como impulso de saciar su curiosidad por la muerte. También podría significar el ansia de Eguchi por acercarse a la muerte sin ser en primera persona.

Naquel intre Eguchi abriu os ollos e acariñou suavemente as pestanas da pequena cos seus dedos. Ela engurrou as cellas, apartou a cara e os beizos abríronselle. A lingua estaba cara abaixo, encollida e fundida na mandíbula inferior. Había un atractivo oco naquela lingua con apariencia infantil. Eguchi sentiu unha tentación. Mirou a boca aberta da moza. Se a estrangulase, aquela pequena lingua tería convulsións? (63).

Se refleja claramente la curiosidad que siente el anciano por la muerte. Es comprensible que el individuo se cuestione sobre este tema en particular, pero lo raro es cómo lo hace. Desea provocar esa muerte y en este caso el estímulo proviene de un elemento erógeno como puede ser la boca, los labios, la lengua. El erotismo provoca el deseo de experimentar un acto cercano a la muerte. Se manifiesta al final de la obra, cuando Eguchi acaba por estrangular a una de las muchachas mientras sueña.

Al final, Eguchi consigue saciar ese impulso, ese deseo que no pudo consumar debido a la consciencia. Sin embargo, liderado por los deseos ocultos en el inconsciente, logra cumplirlo. En este punto se une el erotismo, el deseo oculto bajo símbolos en los sueños y la muerte. De otra manera está presente la parca y es en la forma de suicidio.

Eguchi abriu o paquetiño de papel; había dúas pastillas. Se tomaba unha, entraría nun estado de entresoño; se tomaba dúas, caería nun sono case á beira da norte. “Iso aínda sería mellor”, pensou Eguchi mentres miraba as pastillas, e o leite tróuxolle á mente unha lembranza maliciosa e insensata (19).

Se refleja claramente como Eguchi se plantea la idea del suicidio de una forma natural y espontánea, al observar los somníferos que se encuentran en la habitación. De nuevo nos encontramos con otro aspecto exclusivamente humano: el suicidio. Las personas son las únicas que atentan contra su propia vida, causando su muerte, al contrario que el resto de animales. Las razones que llevan al ser humano a realizar este acto son varias, pero más adelante explicaremos el origen de ellas.

Non estaba tan lonxe da impotencia que sufrían os outros anciáns. Víñanlle á mente pensamentos atroces: aniquilar aquela casa e arruinar a súa propia vida, porque a moza de hoxe non era o que se podería chamar unha beleza en toda regra, senón que era unha moza bonita, branquiña, con amplos peitos ao descuberto, que lle resultaba próxima e lle inspiraba simpatía (79).

En este fragmento se nos presenta otra vez la idea del suicidio pero no como acto aislado, sino como un acto en conjunto, ya que quiere destruir la casa y lo que hay en ella. Este impulso de violencia proviene del inconformismo por parte de la muchacha de esa noche, y como empieza a volverse exigente a medida de que pasan las noches. Esto provoca su descontento y a la vez el deseo de terminar con ello, ya que no está satisfecho. Llegados a este punto es importante destacar la insatisfacción como móvil que conlleva al suicidio.

El desagrado puede leerse como el fracaso de hallar la felicidad. Durante la historia de la filosofía muchos han sido los que han propuesto varios modos de conseguirla. Aunque todos ellos fuesen diferentes, lo que sí es común a todos ellos es la idea de que la finalidad del ser humano es alcanzar la felicidad. Sin embargo, no hay ninguna fórmula universal que nos indique cómo, pues la dicha no es igual para todos. Cada persona tiene sus prioridades en la vida, escogiendo el camino que ha de llegar para obtenerla.

Eguchi se refugia en la casa de las bellas durmientes intentando buscar esa satisfacción y alegría que expone la belleza, en este caso la femenina. Cuando no se cumplen las expectativas de belleza, el anciano siente deseos de terminar con todo aquello, ya que siente decepción porque no se hayan cumplido sus expectativas. Y es que Eguchi tiene una mujer, tres hijas, nietos, pero no es feliz. Al principio de la obra puede parecer una persona conformista, pero a medida que avanza y se vuelve dependiente de la posada, cree que puede llegar a serlo. Al final se da cuenta de lo difícil que es hallar la dicha aunque no esté expuesto explícitamente, sino más bien puede ser una observación implícita.

Este fracaso de no encontrarla es más notable en la vejez, ya que su vida ha pasado y no puede volver atrás. La persona anciana solo puede apoyarse en la muerte, ya que todo lo demás ha quedado en el recuerdo. Eguchi reflexiona sobre su situación en el siguiente fragmento, en donde aparece la palabra “tristeza” antónimo de la palabra “felicidad”. Une el concepto de la vejez con el de la tristeza, sin duda por la acechante presencia de la muerte que se acerca más y más al individuo en la etapa final de su vida.

Ela fora privada de todas as súas defensas para satisfacer a aqueles hóspedes, a aqueles tristes anciáns. Estaba totalmente espida e nunca espertaría na súa presenza. Eguchi empezaba a sentir dor pola súa propia desgraza e inconscientemente murmurou o seguinte: “Os anciáns teñen a norte, a mocidade ten o amor; a norte vén só unha vez, e os amores cantas queren (77).

En este fragmento también aparece el tema del amor. Eguchi está casado, y según él es la mujer de su vida, pero acude a la casa de las bellas durmientes para dormir con desconocidas mientras su mujer duerme sola en su casa. Esto puede provocar que nos replanteemos el significado de la palabra “amor” y no podremos hallar una respuesta, sino muchas; al igual que ocurre con las palabras “felicidad” y “belleza”.

El amor puede ser el camino que los humanos creen o quieren llegar a conseguir para estar más cerca de la felicidad. Al ser una palabra tan abstracta, se pueden distinguir varios tipos de amor: maternal, paternal, fraternal, conyugal, etc. En La casa de las bellas durmientes se mencionan el maternal y conyugal. El amor que siente Eguchi por la madre es a la vez aceptado como rechazado. Al final de la obra, la figura de la madre sorprende al anciano por haber sido la primera mujer de su vida.

Un pensamento asaltouno de xeito inesperado, coma un lostrego: a primeira muller da súa vida fora a súa nai. Quen podía ser a primeira senón a súa nai? Pero, podía considerar a súa nai como unha muller na súa vida? (97).

Existen menciones a la mujer durante la obra, pero no como cabía esperar, debido al concepto del amor que se tiene en el pensamiento occidental. Es necesario establecer una diferencia de pensamiento entre oriente y occidente. Esta dicotomía está presente en varios temas que atañen al mundo como mundo y al ser humano como tal. Sin embargo en este caso podemos servirnos de Estudios sobre el amor de Ortega y Gasset para entender los actos del anciano.

En este este estudio se expone que el amor es el símbolo de la fecundidad y que de él nacen el deseo, pensamientos, actos etc. Todos estas “consecuencias” que provienen del querer no representan al amor en sí. Por eso podemos desear y no amar, pero lo que queremos contiene un alto porcentaje de deseo. Eguchi establece una diferenciación en cada una de las mujeres que pasan por su vida, y como el amor no es más que algo convencional, que está ahí pero que deja de existir pues ya no existe el deseo. Por esta razón se ve atraído por el encanto de las jóvenes de la casa, ya que de nuevo siente ese deseo, que dista de cualquier sentimiento amoroso. Aun así, podría decirse que sí existe una especie de amor por parte del protagonista hacia su mujer.

Otro aspecto que se nos presenta en la obra es la del recuerdo. La memoria es una característica propia del ser humano. Los demás animales constan de ella, pero es a corto plazo. El león aprende que el fuego quema cuando experimenta una quemadura por parte de una llama. Esa información se queda grabada, y es necesaria para la supervivencia del animal. De forma distinta se produce en el ser humano. La memoria forma un papel crucial en la identidad de un individuo. Tanto lo que es y qué fue.

No nos interesa en este caso la teoría de la anámnesis de Platón, donde un estímulo externo despierta el alma que incita a hallar el recuerdo. En otras palabras, el conocimiento está “dormido” hasta que recibe un estímulo que provoca el recuerdo de ese conocimiento. En este caso, la memoria se presenta, al igual que el erotismo y los sueños, como característica distintiva del ser humano.

Eguchi evoca los recuerdos que le ayudan a tener presente las acciones que ocurrieron en su pasado. Estos actos le han formado como la persona que es en el presente. Estos recuerdos van ligados a un sentimiento de melancolía, creando una atmósfera melancólica cuyo punto álgido se halla al final de la obra. El origen de esta aflicción que desarrollan los recuerdos es la soledad. En este punto queda aclarar la importancia de la memoria a largo plazo como signo de identidad humana, y como al faltar, se pierde ese carácter “humano”.

En resumen, los deseos que se ocultan en los sueños, el erotismo, la muerte, la búsqueda de la felicidad, el amor y el recuerdo, son características propias del individuo y que se manifiestan en el protagonista de esta obra. Sin embargo, el origen de estos aspectos reside en un origen común: la soledad. Este aspecto es el que nos ayudará a entender el comportamiento de Eguchi. Para ello debemos analizar cómo se percibe la soledad en los seres humanos.

Aprovechando que se estableció una diferenciación entre oriente y occidente anteriormente, se explicará el sentido que cobra la soledad para la sociedad oriental y en concreto para la sociedad japonesa. En la literatura japonesa abundan las novelas con corte trágico o desenlace abierto. Esta característica se percibe claramente en esta obra, pues el final es intrigante, dejando una sensación de inquietud en el lector. Para el lector occidental este hecho puede resultar incómodo pues está acostumbrado a finales cerrados, o como en algunos casos se les hace llamar “con final feliz”.

En contraste con la literatura occidental, está la literatura japonesa, y en particular en Kawabata. Es necesario tener presente los sucesos biográficos del autor para poder entender sus novelas. Su vida está marcada por la soledad, desde pequeño eso le ha acompañado. El ser humano es un ser social y por eso, depende de las demás personas para poder relacionarse y así cumplir su objetivo como especie. Sin embargo, el ser humano dispone de otra característica y no es la mayoría de las veces reconocida como tal. A la sociedad le cuesta reconocer la soledad como punto de partida de todo acto humano. En Kawabata se refleja claramente cómo este hecho da el tono melancólico y ese problema existencial que tiene Eguchi en la novela, al igual que la idea tentadora del suicidio que asola a ambos.

En el pensamiento oriental no hay un final salvo la muerte, y por eso los finales de las novelas son siempre ambiguos ya que muestran la vida tal cual es, con sus desgracias y sus alegrías. Lo sorprendente es que el tono melancólico se extiende por toda la literatura japonesa. Esto puede ser ocasionado por el concepto que tienen de la belleza, delicada y frágil como el propio ser humano. Y la soledad toma un importante papel en el desarrollo del individuo. Este individualismo contrasta con la identidad colectiva de la sociedad japonesa.

El orden social es rígido ya que está sometido a unas normas que deben cumplir todas las personas. Si el individuo no cumple los requisitos que son considerados óptimos por la sociedad, se convierte en un individuo que está fuera del radio de la colectividad. Existen dos tipos de distanciamiento con respecto a la sociedad: el distanciamiento obligado y el voluntario. El distanciamiento obligado puede surgir por muchas razones: políticas, socio-económicas, etc. Sin embargo, el distanciamiento voluntario es una respuesta al rechazo de esas normas establecidas por la sociedad. El individuo no se siente cómodo en el ambiente en el que se encuentra. Esta incomodidad puede surgir por una especie de incomprensión y confrontación del “yo mismo” y del mundo.

Cuando el individuo es lo suficientemente consciente del “orden” social que le rodea, puede estar de acuerdo con ello y aceptarlo, o no. Muchas personas tienden a discrepar de lo que se establece por el colectivo, prefiriendo abstraerse a un mundo propio, creado por el mismo. La soledad está presente en este mundo, pues está el individuo solo ante el mundo externo o sociedad. El individuo pertenece a la sociedad debido a su naturaleza fisiológica, pero a la vez se encuentra en una soledad interior. Este concepto de la soledad no ha de suponer una calificación negativa, pues ayuda a que el individuo se desarrolle como ser en un mundo, deja que se exprese por sí mismo.

La soledad invade a Eguchi, que decide frecuentar una casa para dormir al lado de bellas muchachas. Este signo implica que a pesar de tener a su mujer, se siente vacío y necesita sentir el calor y la respiración de una muchacha para sentirse menos solo, aunque ésta esté dormida. Eguchi cree que así puede llenar ese vacío pero al final de la obra se da cuenta de que no es así, y por eso siente deseos sexuales, ligados a deseos de presenciar la muerte en varias formas. De este modo, se expone que la soledad acompaña a uno durante toda su vida, y su presencia se acentúa a medida que se acerca la muerte, en este caso, la vejez.

En conclusión, la soledad es el impulso de todos los aspectos que rodean al personaje. Intenta combatir contra ella, pero finalmente se observa una derrota ante la fría dominación del aislamiento. El final no deja indiferente, pues es un final en donde Eguchi acepta la realidad, a pesar de no estar contento con ella. El miedo hacia la soledad del individuo es lo que bloquea al mismo, y esta desazón no deja ver con claridad la manera correcta de vivir la vida.

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